Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida. Jehová de los ejércitos está con nosotros. Estad quietos, y conoced que yo soy Dios. Salmo 46:1, 2, 7, 10

¿Donde acudes cuando estas atravesando momentos que te desbordan? A veces solemos tratar de solucionar los problemas en nuestras propias capacidades o quizás contando con los medios que tenemos a nuestro alcance, pero no debemos de olvidar que sólo en Dios podemos hallar el amparo y la fortaleza que necesitamos para hacer frente a las embestidas de la vida.

Una de las promesas más valiosas que encontramos en las Escrituras es la seguridad de saber que Dios está con nosotros, él lo ha prometido y por muy oscura que sea nuestra noche no podemos dudarlo.

Ahora bien, lo más difícil que en ocasiones Dios nos pide es estar completamente quietos. Nuestra alma es inquieta por naturaleza, el ser humano no es quieto, sino que siempre trata de obtener en sus fuerzas la solución a los problemas y es ahí donde precisamente esta la clave y el misterio. Dios desea que dejemos nuestras cargas y que esperemos en su voluntad y en su tiempo para que al final cuando él actúe podamos reconocer que ha sido su mano y solo le demos la gloria a él.

Todos tenemos áreas en las que debemos estar quietos, se que no es lo más fácil pero si lo más seguro, así que ten paciencia y dile a tu alma que espere al Señor porque aun hemos de alabarle.