Ten misericordia de mí, oh Dios. Porque en ti ha confiado mi alma, y en la sombra de tus alas me ampararé hasta que pasen los quebrantos. Salmo 57:1

Cuando la tempestad y los problemas de la vida tratan de tumbarnos es muy importante refugiarnos bajo las hermosas y seguras alas del Señor. Debemos permanecer muy cerca de su presencia hasta que pasen los días de quebranto.

Que maravilloso es tener un lugar donde acudir cuando todo a nuestro alrededor se tambalea. Si hay algo que te inquieta o preocupa no busques la solución en los diferentes refugios que te ofrece este mundo, solo las alas del Señor nos pueden proteger hasta que todo vuelva a la calma.

Confiemos en la misericordia de Dios sobre nosotros, tarde o temprano al igual que los pequeños polluelos dejaremos de estar bajo las alas para volver a volar felices por los cielos de este mundo. Quédate quieto y espera la restauración completa del Señor.