Jehová conoce los pensamientos de los hombres, que son vanidad. Bienaventurado el hombre a quien tú corriges, y en tu ley lo instruyes. Salmo 94:11 y 12

Cuando el hombre no tiene a Dios presente en su vida todos sus pensamientos son completamente vanos. En esa situación nos encontrábamos cada uno de nosotros, pero ahora tenemos un propósito y vamos hacia una meta.

Aún así muchas veces nos desviamos y volvemos a la vanidad de nuestra mente y corazón por ese motivo constantemente Dios tiene que corregirnos y disciplinarnos. Solo cuando nos dejamos corregir por la palabra de Dios somos realmente felices, es cierto que a nadie al principio nos agrada que nos exhorten, pero si la aceptamos luego veremos hermosos frutos. Se humilde y pídele a alguien de confianza que te corrija aquellas cosas que deben ser cambiadas en tus actitudes.