Cantad alegres a Jehová, toda la tierra; levantad la voz, aplaudid, y cantad salmos. Cantad salmos a Jehová con arpa; con arpa y voz de cántico. Aclamad con trompetas y sonidos de bocina, delante del rey Jehová. Salmo 98:4-6

Al leer estas palabras mi mente rápidamente se transporta al cielo y trata de imaginar cómo será la alabanza y la adoración que tendremos cuando por fin nos encontremos delante de la presencia de nuestro amado Rey. Algo que no solemos hacer y que deberías hacer es pensar y meditar mucho más en la eternidad.

Estos versículos nos ofrecen algunas pistas del ambiente que tendremos en nuestra verdadera morada. A veces nos presentan el cielo como un lugar solemne donde el silencio y la quietud lo llenan todo, yo por el contrario creo que en el cielo disfrutaremos de la música y del Creador.

Nos espera un hermoso concierto donde cada instrumento y cada alma redimida adorará al Cordero de Dios por todos los siglos. Alégrate en este día porque ya falta mucho menos para que todo esto sea una realidad y nuestros ojos vean todo lo que ahora leemos en estas palabras.